
Muchos años ha que existe una ínsula en los montes que limitan la Catalonia con el país Franco. Acogióse el pueblo a la Corona de Catalonia e Aragón quando España aún no existía, ofreciendo vasallaje al Rey del Meridión a cambio de una medida de grano por hogar. Los adelantados de la ínsula de Barataria (así llamóse en un tiempo y así me refiriré en estos renglones) dirigían los destinos de su patria con justicia e equidad. Vivieron sus habitantes muchos siglos de paz, justicia y armonia hasta que la Regente de las Españas, en el año de 1.834 derogó sus privilegios. Reconstituyéronse de nuevo las Cortes de la insula en el año del Señor de mil novecientos y noventa y uno. Adquiriéronse competencias y los adelantados nuevamente obtuvieron el rango de ministros. Previamente invirtieron muchas bolsas de maravedís nobles familias catalanas occidentales en transformar ciertos pastos en lugares donde, mediante tablas, empezó a deslizarse la gente cual de malabaristas u otros feriantes se tratase y la ínsula conoció la prosperidad.Más las fuerzas del averno resurgieron como por arte de birlibirloque, seguramente propiciadas por algún encanterio del mago Merlín y la razón casi se extinguió en la ínsula que desde meses ha, es gobernada por Belcebú y sua amancebados.El odio y la sinrazón dilapidaron los 100.000.000 de reales de vellón que había en las arcas de Palacio y el pueblo sufre hambrunas y tiranía.Los festejos del día patrio fueron transformados. De sus tradiciones hiciéronse innovaciones. De sus costumbres, experimentos. Su lengua y folklore mancilláronse con blues, jazz, countrie, sardanas y otras costumbres bárbaras. Otorgáronse en la vigilia los premios literarios a indios quechuas, eslavos de las costas del Mar Negro y a sarracenos. Se enalteció a sus héroes del lado oscuro y la farándula y el libertinaje tuvo como escenario el mismo altar de la Madre de Nuestro Señor Jesucristo.Todos los festejos de la fiesta se desarrollaron en el templo y en las ruinas del mesmo que años ha, durante la Guerra Civil de España, destruyeron sus antecesores bolcheviques. Politizóse la Misa que oficióse en lenguas extrañas y que suelen usar los enemigos de la ínsula.Izóse la bandera patria en presencia no anunciada del anterior rey de los catalanes que exhalta su demencia públicamente. A su lado la ministra de la salud del país vecino, que llegó tarde porque el pajaro de hierro no pudo posarse en los prados de nuestro mancillado país por culpa de las tempestades, aseguró ser la portavoz del actual rey de Catalonia, que procede de las tierras del moro. Bailóse una sola danza baratariense enmascarada por música extrangera. Sirvióse un aperitivo bajo una carpa cedida por el consistorio del Muy Fiel y Bienpensante dominio de las Tierras Altas de la ínsula. Devoráronse con ímpetu los codiciados platos autóctonos del país; a saber: tripas de res envasadas, fritura de tubérculos con denominación de origen Matutano, frutos de los olivares baratarienses e como no, el plato estrella de nuestra cocina: fideuá. El muy humilde adelantado que escribe estas líneas conversó brevemente con el Rey demente y tuve la impresión que está más cuerdo que la mayoría de vuesas mercedes.El tirano y sus secuaces no tuvieron la gentileza de invitar a los antiguos corregidores del país, que, como yo y cinco más, de hambre hubiéramos fenecido si no fuera por la caridad que nos ofrecieron diversos y antiguos sirvientes e sirvientas de palacio, leales aún a nuestro ex-gobernador y a nosotros mesmos. Obsequíaronos, pues, con buen yantar, vino y su simpatía mientras demorábamos los actos venideros de la tarde de ayer.Cual papeles de Salamanca, obraban en el muy colorado ayuntamiento de la ciudad de Balaguer unos legajos de nuestro país, de hace 150 años. Pidiéronse en numerosas ocasiones por parte de nuestro gobierno, más nuestros emisarios y mesajeros nos eran devueltos decapitados. Con la extensión del Reino de las Tinieblas hasta nuestros montes y vaguadas, el hijo de Lucifer del corregidor de Balaguer tuvo a bien, tras mil parafernalias y rituales demoníacos, obsequiar a su hermano Belcebú con los mencionados pergaminos.Decidió el mesmo Belcebú, otorgar condecoraciones a los adelantados "traspassadi" (que, en la sofisticación ininteligible para los no iniciados en nuestra lengua, significa "difuntos"). Fué eso debido a que la encantadora literata feneció pocos meses ha, y como sus correligionarios quisieron hacerle grande homenaje, convocaron en Palacio a los familiares de Morgana. Recogió el galardón la sobrina de la encantadora, hechicera también y médica de infantes, que con cara de afectación, copiada sin duda de su maga maestra Manuela, esforzóse para que una lágrima aflorara a sus pupilas. No tuvieron más remedio que entregar el mesmo distintivo a los otros difuntos, ambos adelantados de nuestro pensamiento. Más, en su frenesí, ebrios de satisfacción por las fechorías tan ruines que cometen de a diario, olvidáronse de comunicar su intención a las viudas de nuestros hermanos Miret y Jaimín, enterándose ellas por terceros, a deshora, mal e casi nunca. Solidarizados con las pobres mujeres que no dejaron de llorar durante todo el acto, cual plañideras, más sinceras, y seguro que más por la rabia y la humillación que por la asumida pérdida, acordamos los adelantados de la razón, acompañar a las estimadas féminas y compañeras también, hasta su carruaje, dejando a la cohorte de demonios, brujas y "maricús" disfrutar de sus tortas y vinos espumosos mezclados con sangre de niños.Refugiémonos en la posada de La Peña, donde el posadero y su mujer nos prepararon ágape con abundantes yantares y buenos caldos de vid. Nuestro buen y amado amigo, alcalde del Muy Fiel Consistorio de las Tierras Altas, sacóse los ducados del refajo y pagó el festejo. Tras la cena, dejó de llover y hoy luce el sol. ¿Quizás entramos es el preludio de una Nueva Era donde la razón y el amor oscurezcan por siempre jamás al odio y el desatino?
"quien no quiere comprender la historia, no comprenderá entonces como vivir."
"Freites"